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PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA; APLICACIÓN DE LA TEORÍA DE JUEGOS.
ÁLVARO ANDRÉS LÓPEZ PEÑA
CÓDIGO 200013461

En los últimos meses, masivamente en los medios de comunicación nacionales y extranjeros, se habla de los pormenores del Proceso de Paz surtido por los representantes del Gobierno de Juan Manuel Santos, y los representantes del grupo armado de las FARC- EP, en la Habana, Cuba. Este proceso responde a la campaña de paz prometida por el presidente colombiano, y como su nombre lo indica, busca el término del conflicto interno en Colombia, que lleva más de medio siglo de existencia.
Todos los detractores y defensores de este proceso, muestran sus argumentos y explican las consecuencias – positivas para unos, negativas para otros – que traería consigo la suscripción de un armisticio con el grupo guerrillero. En esa esfera de incertidumbre en las que nos coloca la diversidad del conceptos, se hace necesario aplicar una teoría política, como modelo teórico, para qué, socavando en las entrañas del proceso, podamos entender qué resultado generaría para cada bando la firma de la paz, desde una perspectiva objetiva, asumiendo postulados reales y racionales. En primera medida, conociendo la teoría del actor racional, explicaremos la posición política del Gobierno Colombiano, y el fin de sus decisiones, y finalmente, aplicando la teoría de los juegos, estudiaremos las consecuencias bilaterales que pueden germinar del proceso de paz.
  • PLANTEAMIENTO DE LA PREGUNTA PROBLEMA
¿Qué factores conminan al Estado y a las FARC a firmar un acuerdo de paz?
  • EL CONFLICTO
El conflicto Armado en Colombia es una secuencia de sucesos cruentos que desde la mitad del siglo pasado han ocurrido en Colombia, básicamente con el enfrentamiento de la Fuerza Pública, con los grupos insurgentes en el país.
El Bogotazo, en 1948, marca el inicio de la época de la violencia. Ésta, para explicarlo sucintamente, termina con el frente nacional, pero más adelante, surgieron pequeñas repúblicas independientes de grupos armados, que, inconformes con el modelo político del país, se aislaban en un lugar, que en su concepción no era colombiano, y establecían sus directrices sociales allí. El más importante de estos grupos eran la más adelante naciente FARC.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) surgieron en 1964 en la selva del país latinoamericano con el objetivo de “acabar con las desigualdades sociales, políticas y económicas, la intervención militar y de capitales estadounidenses en Colombia mediante el establecimiento de un Estado marxista-leninista y bolivariano”, según asegura su carta fundacional.

Las FARC surgieron tras una ofensiva del gobierno colombiano contra la “República de Marquetalia”, una comunidad autónoma creada por grupos armados comunistas y liberales en la selva colombiana.
Manuel Marulanda (alias “Tirofijo”), muerto recientemente, y Jacobo Arenas fueron los fundadores, líderes e ideólogos de la guerrilla. Aunque no hay cifras precisas, desde que se crearon 20 mil hombres armados se alistaron en las FARC para luchar “contra el imperialismo y la oligarquía”.
Sus modos de protestas siempre fueron a través de la lucha armada, con la metodología de los secuestros extorsivos y la destrucción de la infraestructura de las ciudades.
Las FARC constituyen el principal grupo insurgente del país, y el más promiscuo en la larga tradición conflictiva de Colombia.
  • ACTOR RACIONAL
El modelo planteado por esta teoría supone que la decisión definitiva de un gobierno va a ser siempre sujeta a la razón, es decir, racional. Para llegar a esa decisión, el actor deberá tener en cuenta principios, propósitos y alternativas, que estarán en simetría con las políticas planteadas por ese gobierno. Así mismo se tomarán en cuenta la configuración de las metas y su valoración, la consideración de las opciones, la evaluación de sus consecuencias y la maximización de valor.
En el aspecto político, se entiende al Gobierno como un actor racional unificado, el cual tendrá un sinnúmero de alternativas, y consecuencias que lo ayudará a tomar una decisión final. De acuerdo con el modelo racional, el Gobierno seleccionará la alternativa de mayor utilidad funcional, esto es, aquella que “encabeza todos los juegos posibles en orden de preferencia”. El Gobierno buscará solucionar los problemas estratégicos de interés y seguridad nacionales a través de un equilibrio entre los costos y los beneficios, contemplando siempre los fines y objetivos estratégicos.
[i] En el caso que nos interesa, esto es, en el marco de las negociaciones con la FARC, el estado deberá tener en cuenta las actuaciones anteriores de los fallidos proceso de paz, y aunarlo a las expectativas presentes para tomar una decisión correcta.
Teniendo en cuenta la concepción del Gobierno colombiano como sujeto racional que tiene el deber de tomar decisiones acertadas, nos enfocaremos en los Diálogos de Paz de la Habana.
La sola decisión de crear la mesa de concertación responde a una propuesta de campaña del presidente Santos, que buscaba el fin del conflicto. La paz siempre será mejor recibida que la guerra. Así las cosas, queda claro que el objetivo principal de los Diálogos es la paz, y el desarme del grupo armado, que se espera sea el punto de partida del epílogo bélico en el país.
Es claro que las FARC no son el único brazo armado en Colombia, pero el Gobierno ha dejado claro que la acción individual de concertación con cada grupo es mejor que una deliberación general, donde los intereses personales siempre se sobrepondrán a de los demás. Por tanto, es menester que la acción del Estado se encamine de forma autónoma sobre cada grupo focal armado, hasta llegar a la paz.
  • TEORÍA DE LOS JUEGOS.
Ya analizado el origen del conflicto en Colombia, y la adecuación del Gobierno Colombiano como actor racional, la teoría de los juegos es la más indicada para auxiliar la intención principal de este trabajo, puesto que ofrece un amplio margen de análisis en un estudio de prospectiva para dar así un planteamiento teórico.
La teoría de juegos tiene como objetivo central analizar el comportamiento racional de la sociedad de manera individual o colectiva. Su objeto de estudio es el jugador racional que interactúa estratégicamente con otros al elegir o tomar decisiones respecto de algún caso.
Cabe mencionar que el jugador racional en la teoría de juegos, de acuerdo con Josep Colomer, puede ser un individuo pero también un conjunto de individuos, un partido político, un gobierno o un grupo de presión, siempre y cuando el colectivo sea disciplinado y no se contradiga al actuar con una misma voluntad.
De aquí se desprende que los dos jugadores racionales que se toman en cuenta en este trabajo son el Gobierno Nacional, y la FARC.
El objetivo principal de este trabajo es destacar las posibles consecuencias que traería un acuerdo de paz, tanto para el Gobierno, como para las FARC. Determinar los factores que motivan a cada uno a suscribir el acuerdo y qué decisión, de acuerdo a sus intereses, deberá tomar cada uno.
Para lograr lo anterior se deberá tener en cuenta:
  1. Las posturas sostenidas dentro del Gobierno Nacional.
  2. Las posturas sostenidas dentro del Secretariado de las FARC.
La aplicación de la teoría de los juegos se hará de las siguiente manera: en primer lugar se analiza, a través del uso del dilema del prisionero, la decisión del Gobierno para realizar las los acuerdos, con o sin el consentimiento del pueblo en general. En la segunda fase se hará un modelo de eliminación iterativa de alternativas de ambos actores, para así conocer cuál es la estrategia que mejor le conviene a cada jugador.
  • DILEMA DEL PRISIONERO.
En este sentido, el modelo del dilema del prisionero en el cuadro que se mostrará a continuación, muestra precisamente la estructura en la que suceden los juegos de este tipo. Su breve descripción consiste en que dos delincuentes son vigilados por la policía por supuestos delitos que han cometido. En una ocasión son sorprendidos en un delito menor y detenidos, por lo que al ser interrogados por la policía de forma separada respecto de su historial delictivo, dicha interrogación tiene cuatro escenarios.
Dilema del prisionero
A
Confiesa Lo niega.
9, -9
-12, 0

0, -12
-1, -1
B Confiesa

Lo niega.


Si A confiesa y B no, entonces A sale libre pero a B le dan 12 años de cárcel y viceversa. Si por el contrario ambos callan, cada uno recibirá sólo un año de condena por el delito menor por el que fueron aprehendidos. Pero en el caso de que los dos, al ignorar lo que el otro confiese, actúen racionalmente bajo la estrategia mínima, en la cual se pretende evitar el peor pago posible y se deciden por la oferta de confesar, el castigo sería el peor pago posible y les condenarían con nueve años de prisión a cada uno. La moraleja es clara: en caso de que procedan de manera no cooperativa, cada uno obtiene el peor pago posible aún cuando su finalidad sea la opuesta.
Aplicando este modelo al ambiente nacional se presenta una dicotomía respecto del grado de cooperación o no que puede existir en el juego entre los dos participantes. Un juego es cooperativo cuando los jugadores llegan a un acuerdo y establecen los lineamientos para hacerlo cumplir.
Con lo anteriormente se puede observar, que si bien existe un gran escepticismo con relación a los diálogos de paz, la mayoría de los colombianos, los partidos políticos, que son agentes importantes, muestran su aquiescencia con los mismos, precisamente buscando un fin bueno para todos.
Sobre al hecho de cooperar o no, Mario Herrera señala que en muchas ocasiones los intereses de los jugadores no necesariamente son opuestos, ya que coinciden en algunos puntos, lo cual abre las posibilidades para que puedan cooperar y negociar, pero agrega que a eso se le llamaría juego no cooperativo entre dos jugadores de suma general, en el sentido de que no hay reglas para ello o éstas se van definiendo en el desarrollo del juego[1].
Si se toma en cuenta esto, aunque mucha gente no esté de acuerdo con las negociaciones que se está llevando a cabo, las acciones legales que se pueden esgrimir para presentar su inconformismo están intacta, por lo tanto éste queda en abstracto, y se presume su favor para con las acciones de paz. Por otro lado, la Carta Constitucional le da la responsabilidad al Ejecutivo de hacer las acciones necesarias con el fin de lograr los fines del Estado, entre los cuales está la paz. De manera que ambos jugadores, en esta esfera, caminan de acuerdo a sus actuaciones, en cooperación con la decisión, que en la ilustración del dilema del prisionero, degeneraría en la cooperación, pero siendo esta decisión posiblemente de beneficio para todos, la de no confesar, que resulta siendo la más benévola de todas las actuaciones.
Mediante la interpretación politóloga de la situación, siguiendo con el estudio interno de los actores, la teoría de juegos ha facilitado la observación de que cuando los jugadores racionales actúan en un juego de manera individual y no cooperativa, los resultados generales pueden ser negativos para todos los participantes en el juego.
  • ALTERNATIVAS ESTRATÉGICAS DE CADA JUGADOR.
En ese sentido, el Gobierno Nacional buscó la coyuntura política que se gestó en el contexto nacional para lanzarse al proceso de paz, aún sin el pleno acuerdo de toda la población colombiana. La estrategia del Gobierno consiste en darle garantías sociales a los integrantes de la FARC que se desmovilicen, siempre y cuando ellos entreguen las armas. Esto implica también una participación en política, sobre todo en materia agrícola y de repartición de tierras.
El Gobierno tenía las siguientes alternativas: mantener la ofensiva militar, es decir, mantener la guerra; acordar el armisticio con las FARC sin entregarles garantías posibles, pues al tener el control del aparato militar y armamentista en Colombia, reducida las FARC considerablemente en los últimos años, someterlas aprovechando su posición dominante, pero que degeneraría en un más longevo; y por último, buscar una paz donde ceder, sin ser totalmente amplio, para llegar a un equilibrio de Nash.
El Gobierno, azotado por el fantasma del pasado de San Vicente del Caguán, debe escoger con gran racionalidad su estrategia en busca de lograr el mayor objetivo, con el mínimo gasto posible, sin pisotear los intereses del otro jugador, de manera que no se vuelva una suma cero.
La FARC, por su parte, maneja las siguientes estrategias: obligar al Estado a condonarlos de todas sus responsabilidades penales, a cambio de la liberación de los secuestrados que tienen en su poder, y además, que se le permita el uso de armas, sin limitación alguna; someterse a la justicia colombiana, pero con un régimen especial a cambio de firmar la paz; y no firmar el armisticio y continuar con el conflicto irregular.
  • MODELO DE ELIMINACIÓN ITERATIVA
En el este aparte del presente trabajo se analiza en el juego (proceso de paz), la posible interacción del bando del Gobierno con el de las FARC, combinando las estrategias dominantes y aquellas que son estrictamente dominadas, para posteriormente llegar a una conclusión general a partir de esta interrelación de estrategias que los actores desplegarían en la evolución del mismo.
Como se verá a continuación, en una eliminación iterativa los jugadores van anulando en el transcurso del juego las estrategias dominadas en la medida que consideran que ya no les pueden ser útiles. De acuerdo con Gibbons, este proceso presenta dos inconvenientes:
  1. El primero, estriba en que cada paso requiere un supuesto adicional sobre lo que los jugadores saben acerca de la racionalidad del otro. Es decir, se debe suponer que todos los jugadores son racionales y, que además, éstos suponen que todos los demás jugadores son racionales.
  2. El segundo, consiste en que el proceso a menudo conduce a una predicción imprecisa sobre el desarrollo del juego[2]
Debido a estos dos inconvenientes, Gibbons apunta que el concepto de equilibrio de Nash da lugar a predicciones mucho más precisas en juegos amplios, al señalar que para cada jugador y para cada estrategia posible con la que cuenta cada jugador, se determina la mejor respuesta del otro jugador a esa estrategia. Pero en este sentido, el mismo autor señala que incluso el equilibrio de Nash suele tener muchas predicciones imprecisas. Para efectos de este trabajo en general y de esta sección en particular, el ejercicio de la eliminación iterativa de las estrategias estrictamente dominadas aplicado al análisis del proceso de paz que se estudia, se considera más conveniente y se utiliza de una manera simple para favorecer el estudio.
Igual a lo que ocurre en el equilibrio de Nash, los jugadores deben someter la más brillante respuesta a su mejor estrategia por parte del otro jugador y saber que el otro sabe que es racional y así sucesivamente.
Las posibilidades que se pueden presentar en el acuerdo de paz son las siguientes:
Gobierno
Paz-FARC
Guerra
Paz-Gobierno
Paz.
FARC

La anterior gráfica se entiende así: Paz-FARC quiere decir que se dé un acuerdo en donde la FARC firme la paz, siempre y cuando sus intereses primen por sobre los del Gobierno. En ese panorama, el Gobierno estaría obligado a permitir al grupo armado el uso de armas de exclusivo manejo de la FAC, impunidad ante los crímenes que han cometido en todo su historial delictivo, y absoluta participación política. Esta propuesta sería la mejor para las FARC, pero no sería consecuencia de la aplicación de la teoría de los juegos, puesto que no se presentaría un equilibrio en la resolución del conflicto. Así que, la FARC, atendiendo a la presunta racionalidad de las propuestas del Gobierno, elimina esta propuesta.
La Paz-Gobierno quiere decir que se firme un acuerdo de paz en donde los intereses del Gobierno, que son los del Estado Colombiano, primen por sobre los de su contraparte. En este panorama se firmaría un armisticio, pero sometiendo a las FARC a la justicia ordinaria, sin entregarle alguna retribución o prerrogativa por la acción de entregarse. Esta sería la opción más conveniente para el Gobierno, pero queda eliminada, al no ser consecuente con un equilibrio, y atendiendo a la racionalidad de las propuestas de las FARC.
Así las cosas, sólo nos quedan dos escenarios: Una paz en igualdad de condiciones, en donde ambos bandos cedan con el propósito de llegar a una resolución equitativa, o que por el contrario, no se suscriba el acuerdo de paz, y se prolongue la guerra.
Tanto para el Gobierno como para las FARC la mejor decisión será suscribir el acuerdo de paz, cediendo cada uno en relación con la exigencia de su contraparte, verbi gracia; que las FARC entreguen las armas, y liberen a todos los secuestrados que tienen en su poder, a cambio que el Estado, representado por el Gobierno, les otorgue un régimen especial para la penalización de sus crímenes, régimen que conlleve una atenuación por firmar el acuerdo, sin darles la impunidad absoluta, y que una vez cumplidas sus sanciones, tenga libre disposición en la vida social y política del país.
Dada la eliminación por iteración, vemos como las propuestas que cada bando tenía, que contrariaban el interés y la voluntad de su interlocutor, se eliminan en el esquema presente, por no responder a una equilibrio, que es el fin próximo de los acuerdos, sino por el contrario crearían un ambiente más propicio para la continuación de la guerra, incluso con el acuerdo suscrito, tal como sucedió en San Vicente del Caguán.
Dicha eliminación nos deja sólo la posibilidad de dos escenarios, y como la tarea era analizar cuál es decisión más indicada para uno y otro bando, se señala que ésta es, sin duda, una paz equilibrada, en donde el Gobierno ceda en cuanto al régimen especial de judicialización a los integrantes de las FARC y reinserción, y que ésta entregue las armas, y libere a todos los secuestrados que tiene en su poder.
  • CONCLUSIÓN.
El uso de la teoría de juegos en el análisis de esta problemática contribuyó a sistematizar la información que se maneja para entender las posibles decisiones que se puedan dar, en razón de los argumentos que se están discutiendo. De esta manera, sabiendo que la teoría y la conjetura per se, no es capaz de explicar la realidad de las cosas, sino que nos permite solamente mostrar las diferentes posibilidades de los actuales procesos de paz.
En este sentido, se ha cumplido con lo pretendido en esta investigación porque como quedó demostrado a través, primero del análisis del contexto interno de cada bando; segundo, y segundo, de la interacción de las estrategias de ambos —el uno frente al otro—, la posible incompatibilidad de posiciones potenciales en la que cada uno de los jugadores desearía ocupar una posición inconciliable con los deseos de los otros y viceversa.
En mi juicio personal, y para dar respuesta a la pregunta problema planteada, considero que los factores que invitan al Gobierno a firmar la paz, es precisamente cumplir a cabalidad los fines del Estado establecidos en la Carta Magna. Acabar con un conflicto de más de medio siglo y que afecta todas las esferas de la vida colombiana, es prioridad en la agenda política de la Administración. Por otra parte, los factores que conminan al FARC a firmar el armisticio, es la pérdida de ideología en sus filas, y el fugaz debilitamiento que está viviendo, pues no es incierto para nosotros reconocer que las FARC ya no son lo que eran en sus inicios, y que una guerra tendida y prolongada, solo significaría la prórroga de lo inexorable.


[1]Herrera, op. cit., p. 742.
[2]Robert Gibbons, Un primer curso de teoría de juegos, Traducciones Anagrama, Barcelona,
Anthoni Boch, 1992, p. 7.


BIBLIOGRAFÍA

Graham T. Allison. La esencia de la decisión. Buenos Aires. 1988.

Lopez Almejo José de Jesús. La Teoría de los Juegos en el proceso de paz Judío-Palestino. Bogotá. 2007.

La historia de la FARC desde sus inicios. Perfil.com. 02/07/2008.